El bueno de Don Javier García-Bellido
Recuerdo con añoranza los cursos que recibí en el master de Urbanismo y Política de Ordenación del Territorio en la Universidad Carlos III de Madrid.
Y sobre todo las clases magistrales que nos impartió el bueno de Don Javier García-Bellido, mejor persona que urbanista. El maestro, nos dejo el curso pasado como no podía ser de otra manera, con las botas puestas.
El poder asistir a sus pláticas, sinónimo de una verdadera oratoria de conocimientos, reflexiones, experiencias, fue una gracia recibida del cielo.
Es “dogma de fe” que allí se encontrará feliz, fraternizando y disertando con otros tantos ilustres arquitectos urbanistas, de la altura de Idelfonso Cerdá, Carlos María de Castro, él marques de Salamanca y de más estudiosos venidos de todo el mundo.
Don Javier esperó que allá arriba sigas disfrutando de lo que tú sabes, de ordenar ciudades y territorios. Pero recuerda que te has ganado un merecido descanso. Aunque estoy seguro que esa jubilación anticipada no la deseabas.
Y sobre todo las clases magistrales que nos impartió el bueno de Don Javier García-Bellido, mejor persona que urbanista. El maestro, nos dejo el curso pasado como no podía ser de otra manera, con las botas puestas.
El poder asistir a sus pláticas, sinónimo de una verdadera oratoria de conocimientos, reflexiones, experiencias, fue una gracia recibida del cielo.
Es “dogma de fe” que allí se encontrará feliz, fraternizando y disertando con otros tantos ilustres arquitectos urbanistas, de la altura de Idelfonso Cerdá, Carlos María de Castro, él marques de Salamanca y de más estudiosos venidos de todo el mundo.
Don Javier esperó que allá arriba sigas disfrutando de lo que tú sabes, de ordenar ciudades y territorios. Pero recuerda que te has ganado un merecido descanso. Aunque estoy seguro que esa jubilación anticipada no la deseabas.

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